El Covid-19 cambió los ritos funerarios: catedrática de Acatlán

Transformaciones en tradiciones dejan vacíos sentimentales y emocionales en las familias, señala especialista de Acatlán, Erika Alejandra Álvarez Juárez.

Santa Cruz Acatlán, Méx.- “Un funeral es un ritual que tiene una función social: encauzar esa transición entre la vida y la muerte, por lo cual es muy importante para las personas, sin embargo, la pandemia ha establecido en los individuos nuevas formas de despedir a sus muertos simplificando todos esos simbolismos que rodean este acto tan profundo, modificando la forma de asumir la pérdida y el proceso de duelo que conlleva el perder un ser querido”, comentó la maestra Erika Alejandra Álvarez Juárez, catedrática de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán.

La especialista en ritos, ceremonias y costumbres destacó que a casi un año de la aparición de la Covid-19 arrebató a las familias la posibilidad de poder despedirse de sus seres queridos no de la forma que acostumbraron varias generaciones: mediante los funerales, una tradición que se está revalorizando.

“La pandemia ha orillado a los individuos a establecer nuevas formas de despedir a sus muertos, de simplificar todos esos simbolismos que rodean este acto tan profundo. Se ha modificado la forma de asumir la pérdida y el proceso de duelo que conlleva perder a un ser querido provocaría depresión, tristeza y angustia entre la sociedad. Cuando se habla de la muerte se hace de un ritual que representa un fenómeno muy relevante, es un momento en el que se comparten los sentimientos, se acompaña en el dolor al o a los deudos”, especificó Álvarez Juárez.

Para la licenciada en Etnohistoria por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, las emociones se han transformado, ya que síntomas como la depresión, la tristeza y la soledad que causan la muerte de un ser querido se han permeado con sentimientos de angustia, enojo y dolor que provoca no entender por qué no puede despedirse con un funeral.

“En ese sentido, cobra importancia la visibilidad que está teniendo lo que hacíamos antes, ya que no lo podemos hacer ahora cobra importancia porque estamos viendo cuál es la función social, afectiva, sociológica, antropológica, económica y hasta política que tiene un ritual funerario. Ahora no solamente estamos deprimidos por la muerte de alguien, también estamos enojados como sociedad porque no entendemos por qué no pude ver a mi esposo, a mi tío, a mi abuelo, a mi hijo, personas con las que tengo un lazo y un vínculo afectivo y no ritualizar merma y transforma nuestras emociones, no solo en tristeza y depresión, también en enojo y, probablemente, hasta en violencia”, puntualizó la especialista.

Por otra parte, dijo que los individuos buscan la manera de entender todo lo que ha sucedido a su alrededor a partir de la pandemia y, sin duda, una de las cosas que les ha dado mayor enseñanza es la pérdida, sobre todo porque representa un ritual incompleto, el paso de la vida a la muerte.

“En realidad es una transformación y todas las sociedades lo hacen y tienen un cambio social. Me llama la atención es que nos estamos dando cuenta que los rituales funerarios son necesarios en los seres humanos; necesitamos ritualizar la muerte, entender los procesos, las transformaciones de vida o muerte. Solo así, podremos encausar nuestras emociones”, concluyó en entrevista.

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