
Innovación científica aplicada a la restauración ecológica e hidrológica. Un laboratorio que transforma datos en soluciones ambientales verificables.
La Universidad Autónoma Chapingo (UACh), durante el 2025, consolidó su liderazgo en ciencia ambiental con la creación del Laboratorio de Inteligencia Ecosistémica, adscrito al Departamento de Suelos e inaugurado el 22 de agosto de ese año. Este nuevo espacio fortalece la generación de conocimiento, la transformación de datos y el desarrollo de tecnología propia orientada a la restauración ecológica e hidrológica de paisajes degradados.
El doctor Gustavo Arévalo Galarza, profesor-investigador del Departamento de Suelos, destacó que el laboratorio posiciona a Chapingo como un referente nacional al proveer tecnología desarrollada internamente, capaz de garantizar —con datos duros— el éxito de la restauración del capital natural. Señaló que se trata de un espacio de formación académica y, al mismo tiempo, de una unidad estratégica de servicios basada en datos, enfocada en la modelación de escenarios de riesgo climático, patrones de paisaje y dinámicas territoriales.
El Laboratorio de Inteligencia Ecosistémica funciona como un punto de encuentro para la investigación y la vinculación multidisciplinaria. En él convergen la agronomía, la hidrología, la biología y las ciencias sociales para atender problemas reales desde múltiples enfoques. Especialistas en suelos e ingenieros ambientales integran conocimiento técnico con una comprensión profunda de los desafíos socioambientales del territorio.
De acuerdo con el doctor Arévalo Galarza, una de las principales particularidades del laboratorio es su visión dinámica del suelo, -entendida desde principios actuales de la física y bajo un enfoque de funcionalidad ecosistémica. Esta perspectiva permite comprender la complejidad del territorio y anticipar sus transformaciones, superando la idea del suelo como un elemento estático.
El laboratorio integra sensores aéreos y de observación directa, así como análisis espectral, para monitorear en tiempo real la recuperación de funciones clave del suelo, como la respiración, la infiltración y la filtración del agua. Con ello, se asegura que los procesos de restauración sean funcionales y no únicamente estructurales.
Asimismo, se diseñan e implementan trenes de obras de conservación y regeneración biológica que no sólo mitigan crisis como inundaciones o sequías, sino que reactivan el capital natural. El objetivo es devolver al suelo su capacidad de operar como un sistema vivo, productivo y resiliente, capaz de generar alimentos, regular el agua y sostener los ecosistemas de manera sostenible.
A través de este laboratorio, la Universidad Autónoma Chapingo atiende uno de los principales retos de la inversión ambiental: la falta de certeza sobre los resultados reales de la restauración. Mediante métricas auditables de restauración hidrológica y captura de carbono biológico, los proyectos pueden cumplir de forma rigurosa con los criterios ESG exigidos por los mercados y las normativas actuales.
De esta manera, la modelación de riesgos ambientales, la planeación territorial y la gestión sostenible de los recursos naturales dejan de ser ejercicios teóricos para convertirse en herramientas prácticas al servicio de autoridades, comunidades, productores, empresas e instituciones. Chapingo consolida así un modelo que transforma datos complejos en acciones de restauración medibles, rentables y verificables.
































































